Holanda tras las elecciones

Hubert Beusmans es secretario para Europa del CDA

El Partido Liberal del primer ministro Mark Rutte (VVD) ha ganado con 33 escaños las elecciones generales en Holanda, seguido por el partido populista de Wilders (PVV, 20 escaños), y en tercer lugar, empatados con 19, los demócrata-cristianos (CDA) y los social-liberales (D66). Los socialdemócratas (PvdA) son los grandes perdedores, al caer de 38 a 9 escaños. Dos nuevos partidos han logrado entrar en el parlamento, el Forum voor Democratie (derecha populista, 2 escaños) y DENK (populismo islamista, 3 escaños).

El parlamento holandés consta de 150 escaños en representación de 17 millones de habitantes (de ellos, 13 millones con derecho a voto). La participación ha alcanzado el 80%, un 6% más que en la última elección celebrada en 2012. El sistema electoral hace prácticamente imposible gobernar en solitario y obliga al partido más votado a negociar para lograr el apoyo de los 76 diputados necesarios para formar un gobierno de coalición. En esta ocasión serán 4 los partidos necesarios, quizás 5. Esta elección se ha caracterizado por una gran cobertura mediática tanto nacional como internacional, y una participación muy activa de la población en el debate público. Las redes sociales han desempeñado un papel importante a la hora de movilizar a los votantes y comunicar las propuestas de todos los partidos. Como han destacado numerosos líderes y analistas, la principal conclusión de estos comicios es que estas elecciones ponen freno el avance populista holandés y europeo. A continuación entraré en los temas más relevantes de la campaña. (Detalle del resultado electoral en el cuadro de abajo)

Cuatro años desde la última elección

La última vez que los holandeses habían agotado una legislatura fue en 1998. Desde entonces, todos los comicios habían sido anticipados por diferentes crisis de gobierno. En esta ocasión eso es algo a tener muy en cuenta, dadas las grandes diferencias existentes en el seno de la coalición entre liberales (VVD) y socialdemócratas (PvdA). Ambos partidos habían sido rivales en la campaña electoral de 2012, y desde entonces han protagonizado duros enfrentamientos motivados por la crisis económica, el desempleo y las dimisiones de muchos ministros afectados por escándalos. A pesar de ello han sido capaces, por primera vez en 20 años, de culminar la legislatura. Gracias a ello, todos los partidos políticos han llegado bien preparados a la contienda electoral.

Nuevos partidos pequeños

Muchos partidos de los 16 que han participado en las elecciones lo han hecho por primera vez, y dos de ellos, DENK y Forum voor Democratie, han logrado finalmente entrar en el parlamento. DENK (partido populista islámico, 3 escaños) ya formaba parte, pues nació de una escisión de la bancada socialdemócrata. DENK es un partido polémico que predica la igualdad y una Holanda abierta la inmigración. Sus votantes son, principalmente, holandeses de segunda y tercera generación. Han buscado la confrontación con la derecha populista y parecen tener estrechas conexiones con el gobierno de Turquía. El segundo nuevo partido en el parlamento es el Foro para la Democracia (derecha populista, 2 escaños), un partido antieuropeo que se muestra a favor de un referéndum para la salida de la UE. Luchan contra “la élite” y dicen querer acabar con el “cártel de partidos” de la clase dominante. Nadie considera a estos dos partidos como aspirantes serios a formar parte de la coalición de gobierno.

Los partidos pequeños que anteriormente habían logrado representación parlamentaria han mejorado sus resultados. El Partido Senior (orientado a los mayores de 50 años) ha duplicado sus escaños, de 2 a 4. Ha propuesto bajar la edad de jubilación de 67 a 65 años, aumentar las pensiones públicas y bajar los impuestos a los ancianos. Partij voor de Dieren (el Partido Animalista) ha pasado de 2 a 5 escaños. GroenLinks (Izquierda Verde) es, en términos absolutos, el ganador general de las elecciones al subir 10 escaños, de 4 a 14. Su líder Jesse Klaver ha realizado una campaña al estilo americano, enfatizando la idea de “movimiento” contra la terminología y estructuras de los viejos partidos. Ha logrado atraer a muchas personas que se sienten distantes de los partidos políticos pero que desean participar activamente en política.

Principales temas de discusión

La campaña se ha focalizado principalmente en temas nacionales. La protección y preservación de la identidad y de la cultura holandesa ha sido el tema predominante en los debates. También se ha discutido ampliamente sobre las prestaciones para las personas mayores (cuantía de las pensiones y edad de jubilación) y el cambio climático. Las propuestas contra el desempleo y para modernizar el mercado de trabajo han dividido a los partidarios de izquierda y de derecha, al igual que las cuestiones de seguridad nacional y el incremento del gasto de defensa. Los temas específicamente internacionales como los desafíos de la Unión Europea o la crisis de refugiados raramente han encontrado espacio en los debates.

Sin “punto de inflexión”

En ningún momento ha habido cambios sustanciales de tendencia en las encuestas. Desde el comienzo de la campaña han sido lideradas por populistas (PVV) y liberales (VVD). A medida que transcurría la campaña otros cuatro partidos (VVD, PVV, D66, CDA) se han ido acercando al entorno de los 20 escaños, pero con los liberales todo el tiempo al frente. Una semana antes de las elecciones los medios de comunicación anticipaban un punto de inflexión en las encuestas que no ha llegado a ocurrir. En consecuencia, el sentimiento general es que la campaña ha sido aburrida aunque las discusiones y debates hayan tenido más sustancia que en campañas anteriores. Los liberales y los populistas han tratado de polarizar el debate entre dos opciones, pero han fracasado en el intento. Los medios de comunicación y los votantes han preferido, en vez de una confrontación a dos, un debate abierto a todo el espectro político. Retrospectivamente, sí se puede considerar como punto de inflexión el conflicto entre Países Bajos y Turquía, producido cuatro días antes de la jornada electoral. Un conflicto que permitió al primer ministro dar muestras de su capacidad de liderazgo.

Ausencias en los debates

Es de destacar la estrategia de campaña de los partidos populistas. Se la podría resumir en pocas palabras como “Campaña al estilo Trump”. Se ha basado en un discurso contra los medios de comunicación (usando las redes sociales) y la no comparecencia en los debates electorales organizados por la televisión pública. El partido populista (PVV) sólo aceptó la invitación de la televisión nacional dos días antes de la votación. Gert Wilders canceló todos los debates y usó principalmente twitter como medio para comunicarse con el mundo y sus oponentes. Por su parte, DENK (partido populista islámico) canceló su presencia en el debate electoral un día antes, y no permitió a los medios de comunicación acceder al evento organizado para hacer el seguimiento del escrutinio.

Conflicto diplomático con Turquía

Cuatro días antes del día de la elección se produjo un grave conflicto diplomático con Turquía. El ministro turco de Asuntos Exteriores, que en ese momento se encontraba en Alemania, y la ministra turca de Asuntos de la Familia, no pudieron acceder a los Países Bajos para participar en un mitin político relativo al referéndum convocado en Turquía el próximo 16 de abril. El gobierno holandés decidió prohibir la convocatoria este tipo de actos alegando “riesgos para el orden público y la seguridad”. Alrededor de 400.000 personas de origen turco viven en los Países Bajos. Pese a la prohibición, la ministra turca de Familia y Política Social apareció en el consulado de Turquía en Rotterdam. Un gran grupo de turcos se congregaron frente al mismo. Tras discutir el asunto, la ministra fue escoltada hasta la frontera con Alemania y expulsada de los Países Bajos. En ese momento comenzaron los disturbios en Rotterdam. El conflicto entre los Países Bajos y Turquía está lejos de resolverse y va de mal en peor. El primer ministro Rutte (Liberal, VVD) ha actuado de manera decidida y en nombre del interés nacional. Los analistas políticos concluyen que estos acontecimientos le han reportado un beneficio electoral (aunque también al partido islámico DENK). El conflicto aún no ha sido resuelto.

El futuro: ¿cómo formar una nueva administración?

El sistema político holandés exige formar coaliciones. Para formar gobierno es necesario contar con el apoyo de 76 escaños. En primer lugar, el parlamento designará un “informateur” encargado de sondear las posibilidades de alcanzar una mayoría. Será alguien vinculado al mayor partido más votado, el liberal. Cuando dicha mayoría tome forma, estos partidos alcanzarán un acuerdo político sobre el cual se basará la acción de gobierno. Es importante que la coalición tenga también mayoría en el Senado, por lo que se necesitarán al menos cuatro partidos. Todas las partes han excluido al Partido Populista (PVV), mientras que los Socialistas (SP) han excluido a los liberales (VVD).


Detalle del resultado electoral

VVD: 33 (-8) (liberales)
PVV: 20 (+5) (populistas)

CDA: 19 (+6) (demócrata-cristianos)
D66: 19 (+7) (social-liberales)
GroenLinks: 14 (+10) (izquierda verde)
SP: 14 (-1) (Socialistas)
PvdA: 9 (-29) (Socialdemócratas)
ChristenUnie: 5 (0) (Confesional-cristianos)
Partij voor de Dieren: 5 (+3) (Partido animalista)
50Plus: 4 (+2) (Partido de los senior)
DENK: 3 (+3) (populista islámico)
SGP: 3 (0) (Confesional-Calvinistas)
Foro para la Democracia: 2 (+2) (Derecha populista)

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