Primera vuelta elecciones legislativas en Francia Macron se convierte en la única fuerza política del nuevo sistema político francés

Eduardo Inclán es Maître en Histoire por la Universidad de Toulouse II-Le Mirail

El pasado domingo 11 de junio se celebró la primera vuelta de las elecciones legislativas para la renovación de los 577 escaños de la Asamblea Nacional francesa. Los resultados cierran una época de la política de la Quinta República francesa y de las fuerzas del sistema ante el hundimiento de partidos tradicionales como el Partido Socialista o Europe Ecologie - Les Verts. Muchos politólogos y comunicadores hablan de “estallido del sistema de partidos” y de la creación de un sistema nuevo basado en formaciones de reciente creación, como La Republique en marche (REM) y La France Insoumise (FI).

A nivel nacional, el gran vencedor de la noche fue la abstención, que supera todos los récords conocidos desde 1958, al alcanzar un 51,3% del total, por lo que solamente han votado poco más de 23 millones de electores de un total de 48. Esto ha significado una mayor movilización de los electores jóvenes, urbanos y liberales, y que sean las zonas más dinámicas y urbanas las que presentan una participación por encima del 50%, quedando las áreas rurales, menos dinámicas, muy por debajo. Lo cual ha sido clave en el reparto de los votos y ha hecho decaer el eje derecha-izquierda tradicional.

Entre las fuerzas políticas, sin duda el éxito ha sido para el partido del presidente Emmanuel Macron, La Republique en marche, que obtuvo unido a sus aliados centristas del MoDem un 32,3% de los sufragios; en segunda posición, Les Republicaines, con el 21,2%; tras ellos, el Front National de Marine Le Pen, con el 13,3% de los sufragios; el movimiento antisistema La France Insoumise de Jean-Luc Melenchon en cuarto lugar, con el 11%, y el gobernante hasta hace un mes Partido Socialista (PSF) con la mayor caída (hasta el quinto puesto), con un escaso 7,4% de los votos emitidos.

El problema en el sistema electoral francés, mayoritario a circunscripción única a doble vuelta, es que este resultado queda distorsionado y las proyecciones del resultado final presentan un panorama donde el movimiento presidencial (REM, MoDem y partidarios de la Mayoría Presidencial) puede obtener entre 400 y 440 escaños, ya que, de los 525 candidatos presentados, solo 20 han sido eliminados y muchos de ellos han quedado como la primera opción de los votantes, por lo que es fácil que el domingo 18 de junio consigan el escaño. La segunda fuerza en la Asamblea serían los conservadores de LR, que alcanzarían entre 80 y 120 escaños, quedando su representación mermada a la mitad de la que tenían en la legislatura saliente. En tercer lugar se situarían los socialistas del PSF y aliados del Partido Radical y Ecologistas, que alcanzarían entre 20 y 30 escaños, es decir, quedarían reducidos a la décima parte de los que tenían hasta ahora (contando con una eliminación directa el pasado domingo de hasta 95 diputados salientes que se presentaban a la reelección). Tras ellos, los representantes anticapitalistas de FI y el Partido Comunista, que alcanzarían entre 8 y 20 escaños; los extremistas del FN, con entre 2 y 5 escaños, y los de partidos pequeños no presentes en toda Francia, con entre 1 a 4 escaños.

Esta proyección de los resultados ha hecho saltar todas las alarmas por el precario equilibrio institucional de poderes que daría una mayoría tan aplastante para el gobierno del primer ministro, Edouard Philippe, que tendría muchas facilidades para aplicar su programa reformista de gobierno. Ello ha provocado un llamamiento unánime de las fuerzas de la oposición, desde Le Pen a Melenchon, a una mayor movilización del electorado en la segunda vuelta y a evitar esa holgada mayoría. Pero a la vista de lo sucedido el pasado domingo, no parece que lo vayan a conseguir, si acaso lograrían matizar el resultado.

Los partidos dominantes, LR y PSF, que se han alternado en el gobierno de las instituciones desde 1974, durante esta campaña de 2017 no han podido quitarse la mala imagen de los últimos diez años de gobierno, razón por la que para muchos de sus candidatos la etiqueta del partido ha sido una rémora y han sido barridos por los candidatos de la nueva mayoría presidencial de REM. Y no es un fenómeno local, porque los diputados socialistas o conservadores que ahora se presentaban bajo la marca REM han quedado muy bien colocados para su reelección el día 18, por lo que no se ha tratado de una sanción individual al trabajo del diputado sino a los posicionamientos de las direcciones de sus partidos, que han pagado en las urnas sus diputados, sean de base o antiguos miembros del gobierno. Con una diferencia, la mayor implantación de los diputados conservadores en sus circunscripciones ha permitido, al ser éstas zonas menos cercanas al discurso del nuevo gobierno liberal, a LR mantenerse como líderes en ellas, como Picardía, Champaña, Alsacia-Lorena, Auvernia Meridional y Occitania Septentrional. Mientras que el PSF se hunde en todos sus feudos tradicionales, como Bretaña, Aquitania, Limosín y Occitania, que pasan en bloque a dar sus mayorías a los representantes liberales.

Es cierto que todavía queda mucho por concretar hasta ver los resultados definitivos, pero podemos también afirmar el fracaso de las fuerzas antisistema en su esfuerzo por capitalizar en escaños los votos que obtuvieron en las presidenciales del pasado mayo. Ni el FN ni la FI han sabido aprovechar su éxito mediático para implantarse como fuerzas decisivas en todas las regiones francesas. Ambas fuerzas concentran la mayor parte de sus apoyos en zonas deprimidas de la economía del Hexágono, como el antiguo norte industrial y minero o las zonas empobrecidas de la costa mediterránea. Así, lugares como Dunquerque, Calais, Marsella, Toulon, Frejus o las banlieux de París son sus viveros, pero fracasan de nuevo y quedan eliminadas desde la primera vuelta en las demás áreas del país, por lo que siguen lejos de llegar a poder ser decisivas en la formación de gobierno o de poder influir desde la Asamblea Nacional en la agenda de reformas que se avecinan.

Macron y Philippe tienen una gran oportunidad de conseguir fortalecerse y legitimarse de cara a las movilizaciones que algunos sindicatos ya están anunciando para los próximos meses, cuando se pongan en marcha los cambios legales que permitan reformar la Administración y el sistema de Protección Social francés. Si consiguen materializar ese resultado por encima de los 400 escaños, a pesar de las disidencias que puedan surgir en el nuevo partido –hecho de aluvión de viejos y nuevos representantes políticos, de derechas y de izquierdas– podrán poner en marcha sus planes para poner al día la economía y el Estado francés. Si no, podrían quedar rehenes de elementos extremistas, volviendo a la situación de la presidencia Hollande, cuando los socialistas más radicales, los conocidos como frondistas, boicoteaban a la mayoría gubernamental desde dentro. Y eso no conviene en un momento en el cual más de la mitad de los franceses desconfía o no participa en la elección de sus representantes. El sistema de la V República y la UE no se pueden seguir permitiendo la parálisis francesa por más tiempo. Es el turno de las decisiones.

#Francia #Macron #En Marche #elecciones legislativas