El abecedario del independentismo catalán

Miquel Porta Perales es crítico y escritor

Cuando se habla del adoctrinamiento nacionalista en Cataluña, se acostumbra a sacar a colación la escuela y algunos medios de comunicación públicos y privados. De la escuela, se destaca el currículum oculto nacionalista de la educación primaria –también, de la Secundaria–, especialmente en la materia “Conocimiento del Medio” que incluye Geografía e Historia y Ciencias Sociales. De algunos medios de comunicación públicos y privados se subraya la existencia de un relato nacionalista que, de forma más o menos subrepticia, se propaga día a día.

A la escuela primaria y secundaria, así como a los medios de comunicación públicos y privados, cabe añadir otras fuentes de nacionalización que suelen pasar desapercibidas: la educación infantil –el segundo ciclo de educación infantil, que abarca de los 3 a los 6 años, según la normativa de la Generalitat de Cataluña–, la familia y la biblioteca pública.

El adoctrinamiento está en unos libros –poco texto y mucha ilustración que, a veces, incluyen banderas o posters alusivos– que las editoriales recomiendan a partir de los 3 o 4 años. Libros –que están en las escuelas, las bibliotecas públicas y el hogar familiar– que se editan coincidiendo con el inicio del “proceso”. Al respecto, resulta sintomático el catálogo de los libros editados por La Galera antes del inicio del “proceso”: La castanyada, El caganer, El ratolinet Pérez, Els Reis d´Orient, Sant Jordi i el drac o La nit de Sant Joan. Un giro nacional, sin duda.

¿Cómo aprender a leer? Con L´abecedari de la independència[1]. La sinopsis de la editorial es de una claridad meridiana: “Un libro para que los niños y las niñas aprendan las letras del abecedario. Cada letra tiene un motivo identificable con el proceso soberanista. Un libro que hará las delicias de los niños y las niñas (y adultos) y los aproximará al momento histórico que estamos viviendo”. Algunas letras con la palabra que la acompaña: A (Asamblea Nacional Catalana), C (consulta), D (derecho a decidir), E (estelada), I (independencia), M (manifestación), N (nuevo estado de Europa), O (Òmnium Cultural), R (república), S (sí al referéndum), V (vía catalana), WW (webs catalanas), Z (zigzag con un niño y una niña que esquivan la Transición, la Constitución y el Tribunal Constitucional).

¿Cómo conocer la Historia de Cataluña? Con la Petita Història de Catalunya[2] y La meva primera Història de Catalunya[3]. Detalles del primer libro: “los antiguos griegos llegaron a nuestra casa y desembarcaron en nuestro país”, “los romanos se hicieron fuertes en el territorio que hoy ocupa Cataluña”, “en el actual territorio de Cataluña”, “los habitantes de nuestro país”, “la cultura de nuestro país”, “en el siglo X pequeños condados del sur del Pirineo iniciaron un proceso de independencia que puso la semilla de lo que hoy conocemos como Cataluña”, “la relación entre castellanos y catalanes [siglo XV] nunca fue del todo fluida”, “los catalanes [siglo XVII] se unieron a los franceses para hacer frente a los castellanos”, “Cataluña [siglo XVIII] dejaba de ser un Principado independiente para entrar a formar parte de España”, “desde entonces [1975], cada 11 de Septiembre, miles y miles de ciudadanos salen a la calle para reivindicar el reconocimiento nacional de nuestro país”, “en los últimos diez años, los catalanes han decidido mirar hacia el futuro y han puesto sobre la mesa el debate sobre su independencia y la emancipación del Estado español”.

Detalles del segundo libro: “nuestro país nació en el entorno de los Pirineos”, “en nuestro país el rey Jaime fundó las Cortes y en nuestra casa el rey no ha hecho nunca las leyes en solitario”, “para Cataluña, compartir el rey con otras tierras no fue nunca un problema… siempre que el rey jurara respetar las leyes del país. Si no, no se le debía obedecer”, “a Cataluña [siglo XVII] cada vez le costaba más que la dejaran gobernarse a su manera”, “los catalanes [siglo XVIII] perdieron una guerra muy sangrienta contra los reyes de España y Francia”, “hacia los setenta [siglo XX] la gente salió a la calle pidiendo que volviera la democracia y el gobierno propio de Cataluña”, “en estos últimos años [siglo XXI] no dejamos de pedir más libertad para Cataluña. Lo hacemos cada 11 de septiembre, y cada vez nos hacemos escuchar con más fuerza”.

¿Qué ocurrió el 11 de Septiembre y qué es la Diada? En La meva primera Diada[4], los abuelos explican a los nietos que “hace muchos y muchos años, casi trescientos, los catalanes vivíamos tranquilos y en paz, dedicados al comercio, a cultivar la tierra y a explicar historias al amor de la lumbre. Aunque compartíamos reino con otros países, teníamos nuestras propias leyes recogidas en nuestras Constituciones”. Llega la Guerra de Sucesión y “tuvimos que crear apresuradamente un ejército para defendernos”, pero “por desgracia los catalanes no pudimos ganar”.

En L´onze de Setembre[5] la pequeña Sara se entera de que en la Diada hay “banderas en los balcones y ventanas”, “todos están muy contentos”, “nos une un sentimiento” y “cantamos El Segadors hoy y siempre”. Cada página del libro se cierra con el estribillo de Els Segadors: “Bon cop de falç, defensors de la terra!” (“¡Buen golpe de hoz, defensores de la tierra!”).

Estos textos –lo mismo puede decirse de otros de parecida factura y contenido– tienen por objeto la imaginación de una nación así como la banalización de una identidad.

A la manera de Benedict Anderson, se imagina la nación catalana vía expresiones como “nuestra casa”, “nuestro país”, nuestro “territorio” o “reconocimiento nacional”. A la manera de Michael Billig se banaliza –es decir, normaliza– una identidad catalana vía expresiones o mitos como la “cultura de nuestro país”, “nuestras propias leyes y Constituciones”, Jaime I y las Cortes o el abecedario citado más arriba. Una nación y una identidad catalanas opuesta a la nación e identidad españolas. De ahí, la “relación nunca del todo fluida entre castellanos y catalanes”, el “hacer frente a los castellanos” o el “tuvimos que defendernos”. El corolario: “la libertad para Cataluña” y “la independencia y la emancipación nacional”. Todo ello profusamente ilustrado. Dos ejemplos. La cubierta de L´abecedari de la independencia: un niño y una niña, con la bandera estelada como capa, que se divierten con las letras como si de un columpio se tratara. La cubierta de L´onzde Setembre: niños, adultos, mayores y un perro en la manifestación de la Diada enarbolando señeras y esteladas.

Un ejercicio de pedagogía nacionalista con su guion, relato, programa, neolengua y pensamiento prêt à penser y prêt à porter. Un método –hay mucho de conductismo en todo ello– de adoctrinamiento y encuadramiento. La manipulación precoz de la consciencia.

La legislación vigente en Cataluña señala que “el objetivo principal de la educación infantil es contribuir al desarrollo emocional y afectivo, físico y motor, social y cognitivo de los niños”. Quizá sea eso lo que busca el abecedario independentista catalán: formatear la mente y modular la conducta desde la más tierna edad.



[1] CALAFELL, Roser, L´abecedari de la independencia. Barcelona. La Galera. 2014.

[2] GRACIÀ, Oriol y BAYÉS, Pilarín, Petita Història de Catalunya. Barcelona. Mediterrània. 2013.

[3] SOLER, Toni y CALAFELL, Roser, La meva primera Història de Catalunya. Barcelona. La Galera. 2014.

[4] CLOTET, Jaume y BISBE, Rut, La meva primera Diada. Barcelona. Estrella Polar. 2013.

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