ANÁLISIS FAESHic sunt leones: Giovanni Sartori y la ciencia política, por Jorge del Palacio

A pesar de que el nacimiento de la ciencia política contemporánea puede fecharse en 1896 con la publicación de Elementi di Scienza Politica de Gaetano Mosca –así lo hacía Norberto Bobbio–, no será hasta el final de la Segunda Guerra Mundial cuando la disciplina reciba el impulso necesario para su consolidación definitiva. En este proceso de renacimiento y redefinición de la ciencia política como un área de conocimiento diferenciada, el magisterio y la obra de Giovanni Sartori (Florencia, 1924) tienen una importancia crucial. Sartori es considerado uno de los padres fundadores de la disciplina junto a otros nombres históricos como Seymour Martin Lipset, Juan José Linz, Stein Rokkan, Mattei Dogan, Hans Daalder o Shmuel N. Eisenstadt. Todos ellos, vinculados internacionalmente a través de la recién nacida IPSA (International Political Science Association), coordinaron sus esfuerzos para hacer de la ciencia política una disciplina con un objeto de estudio diferenciado, una metodología propia y un estatuto epistemológico autónomo.

En el caso de Giovanni Sartori, su empeño por hacer de la ciencia política una disciplina con un perfil propio en el ámbito de las ciencias sociales chocó con las inercias de la universidad italiana de posguerra, tierra poco fértil para el cultivo de un saber empírico. En primer lugar, y como ha señalado su discípulo Gianfranco Pasquino en su libro Quarant’anni di scienza política in Italia (Il Mulino, 2013), ni la cultura católica ni la cultura marxista, en sus distintas versiones, favorecieron el nacimiento de la ciencia política, pues ambas negaban al unísono la autonomía de la política como fenómeno. En segundo lugar, y como el propio Sartori ha comentado en distintas páginas autobiográficas, los estudios que se ofrecían bajo el título de ciencia política eran una amalgama de historia, filosofía o derecho constitucional. Sartori reaccionó frente a este panorama de fragmentación y su biografía ha tenido un papel relevante en la formulación de los primeros estudios genuinos de ciencia política en Italia, así como en la formación de los primeros grupos de investigación fundando la Sociedad Italiana de Ciencia Política (1973), la Revista Italiana de Ciencia Política (1971) y preocupándose por la publicación y difusión de obras que sirviesen de base para el desarrollo de la disciplina, como su clásica Antologia di Scienza Politica (1970), cuyo prólogo puede considerarse uno de los textos fundacionales de la ciencia política italiana y, por ende, europea.

Su obra, traducida a más de treinta idiomas, se inscribe en su empeño por singularizar y dotar de un estatuto propio a la ciencia política. Por ello, su vasta producción permite ser clasificada en torno a las tres grandes preocupaciones que, nos dirá siempre, forman parte de la investigación en ciencia política: la teoría política pura; los estudios metodológicos; y la política comparada. Excluyendo trabajos menores, a la primera preocupación responde Democrazia e definizioni (1957), Democratic Theory (1962), The Theory of Democracy Revisited (1987) y Elementi di teoria politica (1987). A la segunda han ido dedicados La política. Logica e método in scienze social (1979) y Guidelines for concept analysis (1984). Finalmente, a la parte comparada responden sus monumentales Parties and Party Systems: A Framework for Analysis (1976) y Comparative Constitutional Engineering (1994).

En este punto, tiene especial interés hacer hincapié en la importancia que Sartori concedió a la teoría política, hoy esquinada por la mayoría de los politólogos. Sartori, en una empresa en la que encontró la inestimable ayuda de Bobbio, puso especial cuidado en la tarea de clarificar, precisar y definir bien los conceptos, elevando la teoría política al nivel de actividad propedéutica para la ciencia política. Dicho en palabras de Ángelo Panebianco, para Sartori “una ciencia política empírica que no esté guiada por la teoría política es una ciencia política inevitablemente ciega y condenada a la irrelevancia”.

La carrera académica de Giovanni Sartori se ha desarrollado en algunas de las mejores universidades del mundo: Universidad de Florencia (1950-1976); Instituto Universitario Europeo (1974-1976); Universidad de Stanford (1976-1978); Universidad de Columbia (1979-1994), donde obtuvo la prestigiosa cátedra Albert Schwitzer de Humanidades. Además, ha sido profesor invitado en las universidades de Harvard y Yale. En toda su trayectoria, el particular genio, ingenio e ironía florentinas de Sartori se han puesto al servicio del amor por el conocimiento y, lo que a veces suele perderse de vista, el compromiso con la democracia liberal.

Como nos ha recordado tantas veces, la buena ciencia política no tiene como objetivo la creación de mundos mejores, sino la producción de conocimiento aplicable al mundo real y tangible. Y esta veta realista se inscribe en una biografía marcada por la vivencia de los regímenes totalitarios, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, periodo crucial para la estabilización de las democracias liberales en Occidente. De aquí que su ciencia política esté ligada a un firme compromiso con la promoción y el fortalecimiento de las sociedades abiertas y plurales desde su inicio. Su primer libro –Democrazia e definizioni (1957)– fue motivado por la revuelta en Budapest contra el régimen soviético y la necesidad de intervenir en el debate sobre qué es y qué no es una democracia. En este sentido, tanto en su vida académica como en sus intervenciones públicas –por ejemplo, en su larga trayectoria como articulista de Il Corriere della Sera– Sartori se ha destacado como un gran defensor de los valores sobre los que funda la tradición política liberal occidental. Fruto de esa preocupación nunca ha dejado de señalar los retos, los problemas y peligros a los que se enfrentan nuestras democracias. Hoy, bien entrado el siglo XXI, la advertencia con la que cierra el libro Democrazia: cosa é (1987), sigue teniendo plena validez: “En los mapas antiguos las tierras desconocidas eran indicados con hic sunt leones, aquí están los leones. Nosotros estamos entrando en un mundo lleno de leones”.