La gran coalición alemana: el SPD y las lecciones del pasado

Roberto Inclán es germanista


Han transcurrido más de cuatro meses desde la constitución en Alemania de la gran coalición entre la CDU/CSU y el SPD. El objetivo esta vez era el de no repetir los errores que cometieron ambos partidos en la anterior coalición de 2005-2009, tras la derrota de Gerhard Schröder y la elección de Angela Merkel como canciller. El resultado de esa coalición no fue satisfactorio para ninguno de los dos partidos, pero fue especialmente dañino en el caso del SPD. El partido socialdemócrata bajó más de 11 puntos en las siguientes elecciones de 2009 y la CDU/CSU tuvo que formar Gobierno con los liberales para poder continuar al frente del Ejecutivo.

El escenario en esta ocasión ha sido bien distinto. Si bien tras las elecciones de 2005 los partidos mayoritarios estaban prácticamente igualados en el número de escaños –226 para la CDU/CSU y 222 para el SPD–, las del pasado 22 de septiembre tuvieron a la CDU/CSU como claro ganador y rozando la mayoría absoluta. Esta derrota en las urnas del SPD provocó la dimisión del candidato Peer Steinbrück, y a partir de entonces fue Sigmar Gabriel quien tomó las riendas de las negociaciones para formar la gran coalición, que se materializaron en un documento de 185 páginas que lleva como título “Construir el futuro de Alemania”.

El propio Gabriel -que fue ministro de Medio Ambiente en la anterior coalición de 2005 y actualmente es vicecanciller y ministro de Economía y Energía-, ha sabido esta vez llevar adelante una estrategia más firme y tener un papel más destacado. Para poder contar con un respaldo que no había obtenido en las urnas, Gabriel tomó la decisión de consultar a su casi medio millón de afiliados del partido, lo que le otorgó la confianza del 76% de los mismos, un factor decisivo para afrontar con fortaleza las negociaciones y lograr así dotar al acuerdo de coalición de un cariz más próximo a la ideología de su partido.

Sin duda, una de las medidas más populares ha sido la implantación del salario mínimo de 8,50 euros la hora. Fue el pasado 2 de abril cuando se aprobó el borrador de la ley, presentado por la actual ministra de Trabajo, la socialdemócrata Andrea Nahles. A pesar de que esta iniciativa establece algunas excepciones a la hora de percibir el salario mínimo, ante la opinión pública en general ha supuesto un gran éxito para la ministra Nahles. Según los últimos datos de abril de la encuesta realizada por la cadena pública alemana ARD, tanto Andrea Nahles como Sigmar Gabriel son los miembros del gobierno que más aumentan en valoración, con una subida de 7 puntos con respecto al periodo anterior, si bien es la canciller Angela Merkel la política mejor valorada. En el lado negativo se encuentra el ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier (SPD), que sufre una caída de un 3% como resultado de la poca firmeza mostrada en los últimos meses ante la situación en Ucrania.

Con respecto a la labor del Gobierno, la mayor parte de los alemanes aprueba por un escaso margen la gestión que está llevando a cabo la gran coalición, con un 50% de personas que dicen estar “contentas o muy contentas”, frente a un 48% de “poco o nada contentas”. Unos datos muy pobres que muestran el desgaste que ha ido sufriendo el gobierno de Merkel, que llegó a tener en junio de 2010 un 86% de encuestados que se mostraban “contentos o muy contentos” con la coalición que mantenían en aquel momento cristianodemócratas y liberales.

Esta misma encuesta muestra que si hoy se celebraran las elecciones al Bundestag, el SPD obtendría el 26% de los votos –un 2% más que en las pasadas elecciones– y la CDU/CSU el 41% –un punto menos–. Todo ello a poco más de un mes para que tengan lugar las elecciones al Parlamento Europeo y con el alemán Martin Schulz –presidente del mismo desde enero de 2012– como candidato socialista a la Comisión Europea frente al ex primer ministro de Luxemburgo Jean-Claude Juncker, candidato del Partido Popular Europeo gracias sobre todo al apoyo de la CDU de Angela Merkel.