Constante defensor de la libertad y la dignidad humana Novak: su camino espiritual hacia la libertad

Rocío Albert es profesora de Economía, Universidad Complutense de Madrid.

Rocío Albert es profesora de Economía en la Universidad Complutense de Madrid. Del Patronato de la Fundación.

El día 17 de febrero dejó de brillar la luz de uno de los intelectuales y teólogos americanos más importantes del siglo XX, Michael Novak. Nos deja un legado importantísimo, tanto por la extensión de su obra como por la variedad de la misma. Su obra es prolífica y muy original; sus escritos van desde la eclesiología, las virtudes del capitalismo, la ética de los negocios, pasando por la escatología hasta la disuasión nuclear, sin dejar de mencionar una de sus pasiones plasmada en uno de sus libros, sobre las virtudes del deporte.

El linaje intelectual de Novak era como él, al mismo tiempo muy original y muy americano. Provenía de una familia obrera eslovaca de inmigrantes en Pensilvania y en su juventud se formó como seminarista católico. Ello le llevó a ser un hombre de izquierdas en sus primeros años, a la vez que se posicionó en una férrea oposición a la guerra de Vietnam convirtiéndose en un firme defensor de los derechos civiles. A lo largo de su vida fue evolucionando hacia ideas más conservadoras, tal y como explica en su libro Writing From Left to Right. Writing My Journey From Liberal to Conservative (2013). Novak expuso en esta obra que mientras los defensores de las ideas de izquierda consideraban que la existencia de un gran Estado benefactor era el medio para ayudar a la gente convirtiéndoles en “súbditos”, las ideas más conservadoras se habían mostrado mejores en términos de prosperidad para los individuos (especialmente para los más pobres), las familias, las naciones y el mundo entero. De hecho, a comienzos de los 80, Michael Novak se convirtió en la vanguardia más original de los conservadores.

Dentro de su prolífica obra, uno de sus libros más importantes fue El espíritu del capitalismo democrático (1982), en el que teje una hábil red entre teología y economía, profundizando en este campo de investigación en el que habían trabajado otros importantes autores como Max Weber o Juan de Mariana. En esta obra se defiende el capitalismo como el sistema económico que mejor puede derrotar a la pobreza, despertar la innovación e impulsar la creatividad para obtener los bienes que, a la vez que material, nos dan satisfacción espiritual. En este trabajo se destila una gran influencia del pensamiento de Adam Smith, pero a diferencia de Smith, que consideraba que la moral estaba a merced de la dinámica histórica de los sistemas morales, Novak presenta una visión más estática de la moral determinada por la religión. Él llega a la conclusión de que el capitalismo resulta de la conjunción inescindible entre un sistema político (democrático), uno económico (liberal) y uno cultural (cristiano). El Espíritu del Capitalismo Democrático no es simplemente un libro en defensa de la economía basada en el mercado sino, como él mismo señaló en diferentes ocasiones, que es un intento de mostrar cómo la libertad en la esfera política y económica, guiada por un fuerte sistema cultural legal y moral, puede producir más beneficios para los individuos que ninguna otra institución.

Hay que reseñar que la publicación de este libro contribuyó al final pacífico de la Guerra Fría, ya que su traducción y difusión al otro lado del Muro de Berlín sirvió de iluminación para que muchos lectores comprendieran el empobrecimiento espiritual del comunismo y la riqueza teológica del capitalismo. De igual modo, sirvió de faro a dirigentes consolidados como Margaret Thatcher, quien afirmó que Novak había conseguido “poner en un lenguaje nuevo y llamativo lo que siempre había creído acerca de los individuos y las comunidades”, gracias a su descripción del capitalismo como un sistema moral y social, además de un sistema económico.

Novak elaboró y extendió su relación entre capitalismo y catolicismo en varios libros posteriores, especialmente en La Ética Católica y el Espíritu del Capitalismo (1993). En ellos argumentaba que las fuerzas subyacentes más poderosas del capitalismo no eran la abnegación y la disciplina, como sostenía Max Weber, sino las dimensiones sociales de la economía libre y la libertad de acción de la creatividad, ambas arraigadas en la ética católica.

Se debe destacar que sus estudios en Teología en la Universidad Gregoriana en Roma y en Harvard, y sus años en el seminario de la Congregación de Santa Cruz en Notre Dame, lo convirtieron en un muy respetado analista de temas católicos. Llegó a ser consultado por dos de los sumos pontífices, Juan Pablo II y Benedicto XVI, y cubrió periodísticamente los eventos del Concilio Vaticano II, dejando plasmada su visión de la nueva iglesia. Además, por sus admirables aportaciones académicas en defensa de los valores de la libertad, recibió numerosas distinciones, entre las que cabe destacar el Premio Templeton en los Estados Unidos en 1994, concedido por su excepcional contribución a la afirmación de la dimensión espiritual de la existencia. Durante toda su vida, fue un constante defensor de la dignidad humana y de la libertad. Michael Novak nos ha dejado para ir a descansar con los suyos, pero siempre nos acompañará su magnífica obra que nos iluminará en el camino y la búsqueda de la libertad.

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