Idioma-grey
Idioma-grey

Es un no parar. No pasa un día sin que en Moncloa machaquen su temazo “Colaborar con la Justicia”, ahora en remix con “Jueces que prevarican”. Mejor que “colaborar” con la Justicia sería no darle tanto trabajo, o limitarse a no insultarla, pero en fin…

La demagogia socialista suele presentar la corrupción como un efecto concomitante del mercado; y casi como un atributo potencial de cualquiera que abogue por la libertad económica: devorada por la codicia, una “derecha” inspirada en el egoísmo más depredador encarnaría todo lo que debe ser combatido. 

José María Aznar ha asegurado que las próximas elecciones generales serán «las más trascendentales en España desde el comienzo de la Transición», al tiempo que ha alertado sobre el deterioro institucional del país, ha reivindicado la vigencia del marco constitucional en el País Vasco y ha defendido la democracia liberal como el sistema político que más prosperidad y estabilidad ha proporcionado a las sociedades occidentales. En su opinión, una eventual continuidad de la actual coalición de gobierno supondría el final del sistema constitucional conocido hasta ahora. «Si la coalición actual de Gobierno vuelve a formar gobierno, hará que el sistema constitucional que hemos conocido hasta ahora se termine». 

Todo en Sánchez es impostura y mentira. Su afectada “declaración institucional” reducida a recalentar el plato del “no a la guerra” constituyó la evidencia palmaria de su temeraria indiferencia hacia los intereses de España y un episodio más, pero especialmente grave, de su falta de escrúpulos a la hora de subordinar la política exterior española a sus propios intereses.

Ya sabíamos que gobernar sin el Parlamento significaba encadenar prórrogas presupuestarias sin rubor ni vergüenza; como si perder la confianza de las cámaras no tuviera consecuencias en una democracia parlamentaria. Desde ayer hemos podido comprobar que consiste, además, en enviar buques de la Armada a zonas en conflicto, sin encomendarse ni dar cuenta a nadie, 24 horas después de anunciar al mundo –en diez minutos de declaración institucional sin preguntas– que la política exterior de España se enuncia en cuatro palabras: No a la guerra. De nuevo, Sánchez confirma el dictado que define toda su política, resumido en solo tres: Todo es mentira.

Suscríbete a nuestra Newsletter